jueves, 27 de junio de 2019

Si quieres ser feliz necesitas soltar tu pasado

La vida es un conjunto de gratas experiencias, momentos bonitos y también de desafíos o pruebas. No siempre puedes elegir el momento que vas a vivir, pero definitivamente si puedes decidir qué hacer con lo que te ocurre. Si anhelas ser feliz, tengo una valiosa invitación para ti, haz las paces con tu pasado y suelta todo lo que te ha lastimado.

Tu pasado te controla si no lo sueltas.
Estas conversando tranquilamente y de pronto alguien hace un comentario. Sin siquiera darte cuenta al cabo de unos minutos estas discutiendo acaloradamente con esa persona. Estás llena(o) de rabia o dolor.
Cuando el momento pasa y revisas con más detalle lo vivido, podrías detectar dos diálogos en ti. Uno de ellos dice que ese comentario es el culpable de que te hayas disgustado tanto y que esa persona se merece lo que le dijiste. Otra parte de ti podría preguntarse de dónde salieron todas esas emociones, pues tu reacción fue desmedida. Seguro lamentas esa discusión, tal vez ese es un ser querido con quien no querías pelear.
Esta situación podría ser un ejemplo de cómo tu pasado y sus emociones te atrapan si no lo has dejado atrás. Esta persona dijo o hizo algo que detonó en ti esa reacción porque aún tienes una herida abierta. Esto es porque todo aquello que no has resuelto o cerrado, vuelve a tu vida una y otra vez. Entonces ese pasado entorpece en el presente tus relaciones y sobre todo evita eso que tanto deseas: ser feliz.

El pasado ya pasó.
Esta frase parece obvia, pero en la práctica ¿lo vives así? ¿Cuántas veces has recreado una y otra vez un momento doloroso? ¿Cuántas veces has repetido en tu mente una discusión, una traición o evento traumático? Tal vez esa experiencia pasó hace años, sin embargo, está tan presente en tu vida como si hubiese ocurrido ayer.
Parece un absurdo, pero una parte de nosotros a veces se apega a una situación dolorosa. Con frecuencia esta tan arraigada, que inconscientemente miramos el mundo a través de esa herida. O simplemente desarrollamos una identidad a partir de ese evento. Por ejemplo, una niña que tuvo que cuidar tempranamente de sus padres, puede sentir en su vida de adulta que los demás esperan que ella se ocupe. Esta mujer puede sentir el peso de cuidar de otros de la misma forma como se sintió en su niñez. Así atraemos situaciones similares, cambiando los personajes, pero repitiendo esa experiencia desagradable una y otra vez. Una traición, un trato cruel, abandono o violencia pueden seguir estando presentes, porque no hemos cerrado con en el pasado. ¿Te suena familiar?
Adicionalmente si no tienes mucha inteligencia emocional, podrías sentirte víctima de la persona o situación y pensar que ellos te hacen sentir de esa manera. No te das cuenta que ese evento ya pasó. Tal vez ese ser ni siquiera están ahora en tu vida, pero ese pasado sigue hoy influyendo en ti. Entonces, te tengo buenas noticias: tú tienes el poder de elegir qué pensar, como consecuencia qué sentir y por supuesto que también decides cómo reaccionar.

El perdón, la llave para ser feliz.
Perdonar significa que recuerdas el evento, pero ya no es una herida en ti, es decir ya no hay emoción. Por tanto, el perdón es un regalo de liberación para ti y no tiene nada que ver con la otra persona.
Cuando eliges perdonar, buscas una forma más madura de ver lo ocurrido, haciéndote responsable de la contribución que seguro tuviste sobre la situación. También buscas cual es el aprendizaje que esa experiencia tenía para ti. Por ejemplo, si alguien abusó de ti, te das cuenta que debes poner límites más claros.
El perdón te trae mucha paz, porque eliges dejar de recrear el evento en tu mente para darle lugar a nuevas experiencias. Además, cuando decides perdonar, aunque eventualmente recuerdes lo vivido, también conscientemente puedes elegir dejar atrás la vivencia, repitiéndote: esto ya pasó.
Si bien el perdón es un proceso, que puede tomar tiempo, bien vale pasar por éste para ser feliz. Si no sabes cómo hacerlo, entra a este enlace https://bit.ly/2wFnvbh que tiene un ejercicio para perdonar.

Otros tips para cerrar con ese pasado doloroso.
1.- Si decides continuar la relación con esa persona, entrena tu mente para que ésta se enfoque en lo que te gusta ella. Cuando te veas juzgándola o criticando, toma la decisión de pensar en otra cosa de ese ser. Elige aquellas cosas que te unen a la persona, no lo contrario.
2.- Habla honestamente con la persona como una forma de limpiar esa situación. Conversar con la intención de soltar puede ser muy bueno. Habla en primera persona, haciéndote responsable de tus emociones y pensamientos más que culpando a la otra persona por cómo te sientes. Si no estás lista(o) para conversar, escribe la carta de cierre que está en el artículo que ya te mencioné.
3.- Cuando recuerdes un evento que es desagradable para ti, céntrate en el presente. Pon tu atención en alguna parte de tu cuerpo o en tu respiración y repite: aquí y ahora yo estoy bien, todo está bien.
Y si realmente tienes dificultad para lograrlo sola(o), busca ayuda.
 
Nota: Para artículos sobre este y otros temas de la misma autora, también puedes visitar https://carlaacebeydesanchez.com

martes, 18 de junio de 2019

La forma de encontrar lo que no está buscando

Siempre que intentamos algo y fracasamos, acabamos haciendo alguna otra cosa. Por simple que parezca esta declaración, es el principio del accidente creativo, o sea la suerte de hallar cosas valiosas por casualidad. Los genios creativos no esperan los regalos de la suerte; lo que hacen es buscar activamente el descubrimiento accidental a través de una percepción o perspicacia creativa.

Podemos preguntarnos por qué hemos fracasado en lo que teníamos intención de hacer, y esto es lo que hay que hacer siendo razonable. Pero el accidente creativo provoca una pregunta diferente: ¿qué es lo que hemos hecho? Responder a esta pregunta de una forma nueva e inesperada es el activo creativo esencial.

Generalmente utilizamos indebidamente nuestra inteligencia para apoyar y racionalizar nuestras emociones y prejuicios respecto a una idea en particular. En lugar de ello, tenemos que utilizar nuestra inteligencia para explotar nuestro problema antes de aplicar nuestras emociones y prejuicios existentes.

Además, la inteligencia puede emplearse para cambiar profundamente la manera en que se percibe cualquier tema o idea por medio de una inspección prolongada, con lo que se favorece el proceso creativo. La mente, a través de la inspección prolongada de un tema, se aburre de él y explora maneras alternativas de percibirlo descomponiendo el todo en partes y buscando las más interesantes. En los primeros pasos de este proceso, los efectos de estos cambios permanecen por debajo del nivel de conciencia. Después de un tiempo, penetran en la conciencia como ideas y percepciones nuevas.

Se pueden descubrir innumerables ideas, a través de algunos recursos que funcionan como depósitos de materia prima para la creatividad casual; tales como, el potencial latente de un tema cualquiera, el reciclaje de problemas, imaginaciones, abstracciones e ideas absurdas.

A veces la casualidad es espectacular y casi dramática, y a veces llega como una pista débil. Cuanta más información y datos tenga, mayor será la probabilidad de descubrir y explotar el acontecimiento casual que puede conducir a una idea increíblemente adelantada.

Tomado del libro "Genialidad Creativa" del publicista Manuel Infante.

martes, 11 de junio de 2019

Aprender a meditar te da grandes beneficios

¿Quieres bienestar? Pues el bienestar integral siempre es el resultado de procurarse bienestar interno y eso puedes lograrlo al meditar. ¿No sabes cómo? En este artículo comparto mi experiencia con la meditación. Para mi ha sido un largo camino que me ha dado grandes beneficios.

Meditar no era para mí.
Fui una persona muy activa, hacer, hacer y no parar. Entonces cuando empecé mi camino de crecimiento personal y comencé a experimentar con la meditación, fue impresionante. En un momento estaba totalmente activa, despierta y alerta. Pero al momento siguiente, al sentarme en la posición que sugerían y empezar a respirar lento y profundo, parecía que me hubiesen puesto una anestesia, me dormía inmediatamente. No podía mantenerme despierta y en quietud.
Era como si en mi hubiesen dos estados, o muy activa, con un cohete saben donde; o dormida. Después de mis primeras frustrantes experiencias, concluí entonces que no podía meditar.

Hay distintas formas de meditar.
Luego conocí la meditación activa. Osho, un maestro hindú la creó precisamente para personas como yo, inmersas en este mundo moderno donde la quietud es rara. Así, propuso distintos tipos de meditación mientras hacías ciertos movimientos. En la medida en que te concentras en estos, estás presente y te relajas. Practiqué varias que me encantaron y eventualmente sigo haciendo alguna. Una de las que más me gusta es No Dimention. Creo que para mi esta opción fue una transición perfecta.
Hay otro tipo de meditación que conocí, se llama contemplación. Es con los ojos abiertos, mientras observas -tan presente como puedas estar- algo que tú elijas, como por ejemplo una hoja o flor. Centras toda tu atención en aquello que miras, soltando todo pensamiento distinto a lo que observas. Por ejemplo si es una hoja, detallas su forma, sus líneas, el color, el brillo, si tiene rocío, etc.
Si bien no soy un experta en este tema, en mi experiencia he conocido tres formas de meditar: las dos anteriores más la meditación que haces en quietud y con los ojos cerrados de la cual hablaré otro poco, más adelante.

Tengo tantas cosas que hacer, ¡meditar es una tarea más!
En mi mente lineal y con tareas por cumplir, pensaba que no podía dedicar esos 10 ó 15 minutos a meditar. Siempre tenía una gran lista de pendientes y no lograba encajar ese hábito en mis costumbres de vida, a pesar de que sabía lo valiosa que era.
¿Quién diría que siendo tan dormilona, hoy prefiero despertarme media hora antes para tener el tiempo necesario para oraciones, ejercicios mentales y meditación? Pues ¡así de bien me siento meditando!. Estoy absolutamente convencida que es una de las actividades más importantes de mi día.
Ahora, llegar hasta aquí fue un proceso, porque tuve que superar esa idea de que no tenía tiempo para ello. Sólo una vez que experimenté los beneficios de meditar, fue que decidí darle prioridad en medio de mis innumerables quehaceres. Cambié la forma de verlo y decidí que ese tiempo era la inversión que hacía en mi día para tener paz, estar más relajada, centrada y creativa. Podía ver cómo en la medida en que hacía la meditación parte de mi rutina, surgían mejores ideas, soluciones y eso me permitía hacer mejor mi trabajo, ahorrando incluso tiempo para otras actividades.
Allí pude sentir que el tiempo no es lineal, sino cuántico. Mientras me tomo el tiempo que necesito para estar bien, más tiempo tengo para lo demás.

¡Ahh la paz, qué maravillosa sensación!
Mis maestros hablaban de sus experiencias y beneficios y ello me inspiraba a querer meditar. Así que seguí insistiendo. ¡Y lo logré! Ahora que esta disciplina forma parte de mi vida, puedo decirte que se siente muy sabroso. La calma que sientes mientras meditas se extiende al resto del día, a tus relaciones y a toda tu vida. Además tu mente está más lúcida y ciertamente la creatividad muy activa. Me ha ayudado mucho también para mejorar mi intuición. Porque ésta requiere que estés en tiempo presente para recibir las señales e información y eso lo logras meditando.

¿Cómo meditar?
Primero pongo una alarma a los 10 ó 15 minutos para no estar pendiente del tiempo. Luego, lo más sencillo para mí es sentarme con la espalda recta o acostarme. Cierro los ojos y respiro lento y profundo, todo el tiempo. Uso mi respiración como punto central para enfocar mi atención. Percibo cómo el aire entra y sale de mi cuerpo, oigo el ruido de mi respiración. Siento mi pecho subir y bajar e incluso el roce de mi ropa cuando hay ese movimiento. Todo es para estar presente, totalmente enfocada en el ahora.
Recuerdo que me sentía frustrada porque me distraía mucho y llegaban muchos pensamientos mientras trataba de meditar. Creía que lo estaba haciendo mal porque para mi meditar era no pensar. Pero uno de mis grandes maestros Bob Mandel, me dijo que todo eso formaba parte de la meditación. Así que lo que hago al darme cuenta que me distraje, es regresar a mi respiración que es lo que elegí como punto de atención.
Si quieres entrar más en este mundo, te dejo mis sugerencias. Uno es Deepak Chopra, tiene algunas gratuitas en línea, muy practicas. Su web https://chopra.com/ la mayoría son en inglés. Para español, te recomiendo a mis aliados de Inspirulina. Ellos recomiendan Mindfulness y hay mucha información al respecto. Aquí te dejo su página https://www.inspirulina.com/categoria/mindfulness

Nota: Para artículos sobre este y otros temas de la misma autora, también puedes visitar https://carlaacebeydesanchez.com

miércoles, 5 de junio de 2019

Pensar con fluidez

El genio creativo consigue sus ideas trabajando duro e incorporando unas costumbres deliberadas de pensamiento. Otra característica especial y distintiva del genio, es la capacidad inmensa que tiene de producir una cantidad asombrosa de ideas. Además, un aspecto importante del genio son los medios de producir variaciones originales y nuevas en las ideas, y para que esta variación sea realmente eficaz, debe ser “ciega”.

Los genios creativos piensan de manera fluida y flexible. Pensamiento fluido, significa generar grandes cantidades de ideas y pensamiento flexible, quiere decir pensar más allá de la naturaleza ordinaria y convencional de las cosas.

Para pensar con fluidez, es necesario organizar el pensamiento en torno a un número establecido de principios, comúnmente llamados “pensamientos del norte verdadero”; los cuales funcionan como un estándar contra el que miden todos los rumbos, con el objeto de alcanzar una verdadera producción de ideas. Estos principios para el pensamiento creativo son intemporales, oportunos y sólidos y se muestran a continuación:
- Diferir el juicio mientras se están generando ideas. Es esencial no juzgar, evaluar o criticar las ideas, mientras éstas se van generando.
- Generar tantas ideas como sea posible. La cantidad es la madre de la calidad de las ideas.
- Ir registrando las ideas a medida que van ocurriendo. Hacer una lista de ideas ayuda a captar permanentemente las ideas, acelerar el pensamiento; recordando que mantenerlo concentrado, obliga a extenderse en las alternativas.
- Elaborar y mejorar constantemente las ideas producidas, desarrollándolas, añadiéndoles detalles, profundidad y dimensiones.

SCAMPER: para trabajar y desarrollar las ideas, existe una lista de comprobación de siete principios de pensamiento creativo, resumidos en el nemotécnico SCAMPER, el cual es una herramienta útil que permite estudiar las ideas producidas.

S = Sustituir, cambiar
C = Combinar, mezclar
A = Adaptar, modificar
M = Magnificar, aumentar
P = Darle otro uso (Put)
E = Eliminar, reducir
R = Reordenar, invertir

Una manera de garantizar la productividad de su pensamiento creativo es imponerse una cuota de ideas. Al obligarse a tener una cuota, aparta a su crítico interior y lo anota todo, incluyendo lo obvio y lo débil. Con regularidad, las ideas iniciales acostumbran a ser de peor calidad que las posteriores, puesto que el pensamiento debe fluir antes de volverse creativo.

Ahora bien, todas las ideas pueden mejorarse desarrollándolas y trabajando con ellas. Muchas personas piensan que ha de existir algo inadecuado o algún defecto antes de que busquemos modos de mejorar las cosas. Los genios, en cambio, no necesitan algo inadecuado como justificación para mejorar algo. Buscan maneras de desarrollar o mejorar las ideas siempre que lo desean.

Tomado del libro "Genialidad Creativa" del publicista Manuel Infante.

miércoles, 8 de mayo de 2019

¡Hay más para ti!

¿Continúas en una relación que no te satisface? ¿Estás en un trabajo que no te gusta? La vida no es para que la vivas más o menos, date cuenta que hay más para ti, así que atrévete a ir por ello.

Una historia real que puede impulsarte a cambiar.
Una cliente recientemente me contó que tuvo un accidente de tránsito . Afortunadamente no fue más que un gran susto. Sin embargo, se dio cuenta que pudo haber perdido su vida.
Hablamos sobre lo efímera que ésta es, lo rápido que pueden cambiar las cosas y lo importante de aprovechar cada día que Dios nos regala. Ella me decía que quisiera entender ¿por qué ocurrió ese accidente? Yo le respondí que tal vez la pregunta era más bien ¿Para qué había vivido esa experiencia?. Al final de la consulta concluyó que había estado posponiendo algunas decisiones, tal vez por temor o por comodidad y por ello su vida había perdido la plenitud a la que ella estaba acostumbrada. Ahora sabía que debía hacer los cambios sin más demora aún a pesar de los riesgos que ello pudiera tener.

¿Conformarse o ser ambicioso?
Toma unos minutos para revisar tu vida y cómo te sientes con ella. Responde estas preguntas:
¿Sientes que estás en un buen momento?
¿Has experimentado o ahora sientes plenitud en algún área de tu vida o en toda?
Si supieras que vas a morir pronto, ¿seguirías viviendo del mismo modo?
Tal vez al responder estas preguntas sientas inquietud e insatisfacción. Sin embargo, saber donde estás parada(o) es importante para poder comenzar cualquier cambio.
Creo que mereces vivir una vida maravillosa, naciste con todo para ser feliz. Sin embargo si te conformas, limitas y eliges una vida que tal vez te de seguridad, no disfrutarás de la plenitud que puedes experimentar.
Lo bueno es que siempre puedes comenzar de nuevo y darle un giro a tu vida si la que tienes ahora no te gusta. Paso a paso, puedes diseñar aquello que anhela tu corazón y construir una  vida de la cual te enorgullezcas.
¡Tú mereces ser completamente feliz! No te conformes con menos. Puedes tener ambiciones e ir por ellas.

¿Desear más para mí me convierte en alguien codicioso?
No creo que haya nada malo en tener ambiciones. Considero que tenemos el derecho de aspirar a más y como seres humanos nuestro deseo natural es de superación.
El universo es abundante y diverso, no sólo en bienes materiales, sino es opciones y formas de vida. Por esto saber que hay más y querer tenerlo es un deseo genuino y una posibilidad para todos.
Ahora hay una diferencia entre querer más a ser codicioso. Este último viene de una carencia interna donde nada la sacia y el objetivo de esa persona se centra en acumular más y más.
Este artículo no se trata de esto, de hecho no todas las cosas que nos dan plenitud son materiales. Por ejemplo tener buenas relaciones, es algo invaluable, desde mi punto de vista.
Entonces te reafirmo, atrévete a desear una vida más plena, con más significado.

Hay más para ti, ¿Cómo lo consigues?
1.- Determina el área de tu vida dónde quieres hacer cambios.
Tal vez sean varias, pero comienza con una, aquella cuyo cambio sea más fácil comenzar. Por ejemplo si fuese el trabajo, define el tipo de mejora que quieres. ¿Es lo que haces lo que no te gusta? o tal vez sea el lugar o el ambiente laboral.
2.- Define qué es lo que verdaderamente te haría feliz.
Sin pensar en limitaciones o si eso es posible encontrarlo, haz una lista con todos los atributos o cualidades que quieres en esa área que buscas cambiar. Continuando con el ejemplo laboral, paséate por el cargo que quieres, la remuneración, el tipo de jefe, horario, el tipo de empresa. Considera todos los detalles que harían que eso que buscas haga que sientas dicha y plenitud. Asegúrate que te enfocas en las características que quieres y no en aquello que rechazas. A veces estamos más claros en lo que no queremos que en lo contrario.
3.- Visualízate logrando ese cambio que anhelas.
Sostén la visión de lo que quieres en tu mente y siente la emoción como si estuvieses viviendo en este momento la alegría de lograr eso que tanto deseas. La parte energética y emocional contribuyen de forma importante -por una parte- para atraer aquello que quieres y -por otra- a mantener el entusiasmo necesario para hacer las tareas que te llevarán a lograr tu meta.
4.- Traza un plan de acción con las tareas necesarias para alcanzar lo que deseas.
Si seguimos con el caso de un cambio de trabajo y por ejemplo quieres dedicarte a otra labor, tal vez tengas que tomar un curso o desarrollar algún conocimiento o habilidad para adecuarte a esa nueva labor. En el caso de que la empresa donde estás te gusta pero no lo que haces, habla con tu jefe o con Recursos Humanos para ver si tienes la posibilidad de entrar al departamento que quieres. Si por el contrario es el mismo trabajo pero con otro ambiente o jefe, empieza a buscar opciones, enviando tu CV. Recuerda debes actuar si verdaderamente quieres lograr la mejora.
De todo corazón deseo que vivas una vida de la que sientas orgullo, en tus manos está lograrlo. Así que ojalá quieras comenzar hoy. ¡Vamos, tú puedes!

Nota: Para artículos sobre este y otros temas de la misma autora, también puedes visitar https://carlaacebeydesanchez.com

lunes, 29 de abril de 2019

Guía práctica para una negociación eficaz

La Negociación es un proceso que trata la resolución de un asunto entre dos a más personas o grupo de personas. Por lo general, una negociación se produce cuando una persona tiene algo que usted desea, y usted está preparado para regatear y obtenerlo, y viceversa. Las negociaciones tienen lugar todos los días: entre los miembros de una familia y, casi continuamente en el lugar de trabajo.

El arte de la negociación se basa fundamentalmente en un intento de reconciliar lo que supone un buen resultado para usted con lo que constituye un buen resultado para la otra parte. Para alcanzar una situación en la que ambas partes obtengan un beneficio, hay que estar bien preparado, alerta y ser flexible.

La clave de una negociación eficaz, consiste en darse cuenta de que todas las partes deben obtener algo de valor a cambio de las concesiones que hagan. Recordando, que sólo en este caso todos quedarán satisfechos. Intente lograrlo comprendiendo que lo que su parte valora puede no ser valioso para la otra parte.

Guía práctica para una negociación eficaz:
- Separe el problema de las personas, con el fin de evitar emociones, hábitos o creencias personales.
- Piense en ganar - ganar: hay mucho para todos. El éxito de una persona no se logra excluyendo el éxito de los demás.
- Primero procure comprender, para luego ser comprendido.
- Aumente la percepción sobre el proceso de negociación, con el fin de identificar posibles manipulaciones y/o sobornos.
- Concéntrese en los intereses y no en posiciones particulares.
- Genere variedad de alternativas antes de tomar una decisión. Siempre existe una tercera alternativa.
- Insista en que los resultados se basan en patrones y criterios objetivos.
- Llegue a un acuerdo (compromiso) inteligente.
- Sea eficiente para mejorar o, al menos, no dañar las relaciones entre las partes.
- Negocie sin desperdicio, ambos deben alcanzar la satisfacción.
- Una buena negociación siempre mejora la relación de las partes involucradas.

Tomado del libro "Genialidad Creativa" del publicista Manuel Infante.

miércoles, 24 de abril de 2019

¿Cómo curar una herida emocional?

Cuando nos cortamos o caemos, surge una herida que debemos curar. Cuando el raspón es físico, nuestro cuerpo en general sabe cómo hacer que cicatrice, aún cuando hay cosas que podemos hacer para acelerar ese proceso natural de curación. Quiero usar esta experiencia como un símil para ayudar a que también sanemos nuestras heridas emocionales. Éstas -dependiendo de la actitud que asumamos- pueden ser superadas de forma más rápida.

1.- Con la herida viene el dolor.
Así como cuando nos rompemos hay dolor físico, en una traición, alguna descalificación o insulto, se abre una herida emocional.
Es normal sentir dolor y rabia en esos momentos y es bueno darnos el permiso de experimentar esas sensaciones. Sin embargo, hay dos cosas a considerar:
.- Lo que sientes es tuyo, hazte responsable. Aunque tu rabia o tristeza provengan de una experiencia con un tercero, tus emociones son tuyas. Es preciso hacerte responsable y no creer que alguien te hace sentir de determinada manera. Si crees que los demás tienen el poder de hacerte sentir de alguna forma, te has vuelto una víctima de las personas y circunstancias y no la dueña de tu vida. Eso retrasa cualquier proceso para curar heridas.
.- Cuando sientes una emoción, como la rabia, no significa que tengas que vaciar esto en otra persona. A veces lo que sentimos es muy incómodo y no sabemos qué hacer con ello. Entonces lo volcamos en otra persona, como una forma de sacarlo de nosotros y sentir alivio temporal. Pero al mismo tiempo estamos dañando otra relaciones y haciendo nuestro entorno más complejo. Aprende sobre inteligencia emocional para que estas sensaciones no te dominen.
https://carlaacebeydesanchez.com/2018/07/te-dominan-tus-emociones/

Así como una mamá consuela a su hijo que se ha raspado la rodilla al caer de la bicicleta, mientras sangra y llora, eres tú quien debe encargarse ahora de consolarte en medio de ese dolor. Entonces, es bueno que seas gentil y te trates con amor, haciendo por ti cosas que puedan reconfortarte, por ejemplo servirte un té rico, darte un baño más largo. También si te es posible, regálate un masaje, una día en la playa o una caminata en un lugar que te de paz.

2.- Usar un antibiótico o crema para curar más rápido la herida.
Dependiendo de la profundidad de la herida son los cuidados que debemos tener. Si hay riesgo de infección, hay que usar un antibiótico. También hay otros recursos para ayudar a que la herida sane mejor.
En el caso de una herida emocional, el mejor recurso es el perdón. Pero no el que nos han enseñado en algunas religiones, se donde tú "tan buena(o)" perdonas la ofensa del otro "malvado" y lo absuelves, pero que no lo vuelva a hacer. Este proceso de perdón es más profundo, significa deshacerte de las emociones y quedarte con el aprendizaje. Incluye también reconocer que has tenido una contribución en el resultado final, es decir esa herida que tienes abierta. El perdón no ocurre de la noche a la mañana, pero cuando lo haces bien, aprendes mucho y por tanto evitas repetir dolorosas experiencias.
A continuación te dejo un artículo que habla más al respecto.
https://carlaacebeydesanchez.com/2016/11/perdonar-para-cerrar-ciclos-y-crear-algo-mejor/

3.- Cuando la herida empieza a cicatrizar, pica y quieres rascarla.
En la medida en que el proceso físico de curarse la herida ocurre, empieza una comezón. Es muy molesto ese escozor y te provoca arrancarte la costra para aliviarlo. Sólo que si lo haces, el proceso comienza de nuevo, es decir otra vez sangre y esperar a que salga otra costra. Esto puede ocurrir varias veces, haciendo que el sanar esa herida se alargue.
Haciendo la comparación con lo que ocurre con nuestras heridas emocionales, rascarse es volver a recrear una y otra vez en nuestra mente lo ocurrido. Esto sólo agrega más dolor y evita que superemos la experiencia. Tu mente una y otra vez querrá regresar a lo vivido, inventar formas distintas de reaccionar o palabras que debiste decir. Mientras más recreas eso, de esa forma, sólo estas desperdiciando tiempo y energía porque no puedes cambiar el pasado. Entonces debes tener disciplina para que aun cuando tu mente quiera regresar a ese episodio, elijas conscientemente cambiar tu enfoque y mirar otra cosa. Es decir, en esos momentos, decides poner tu atención en cualquier otra cosa: hacer una receta, leer, ver una película o hacer ejercicios.

4.- Luego de curar la herida, sólo queda la cicatriz.
Luego de que el proceso de cura ocurre, sólo queda una marca, a veces mínima o imperceptible. Lo que debe quedar luego de sanar una herida emocional es el aprendizaje, la experiencia.
Cuando miras tu cicatriz o alguien te pregunta por ella dices: ahhh sí, fue cuando me tropecé y caí. Cuando recuerdas una herida emocional, si la has superado bien, ojalá que digas: ahhh sí, esto fue cuando no sabía poner límites; por ejemplo. Es decir, que lo que recuerdas es tu lección sobre lo vivido pero no hay ninguna emoción que acompañe a esa antigua herida.
Si estás intentando superar una herida emocional, espero que mis recomendaciones puedan ayudarte. Eres más fuerte de lo que crees y tu cuerpo es más sabio de lo que imaginas. Si aún así tienes dudas o no sabes cómo sanar, busca ayuda profesional.

Nota: Para artículos sobre este y otros temas de la misma autora, también puedes visitar https://carlaacebeydesanchez.com