lunes, 17 de septiembre de 2018

Cuando hay heridas que sanar

Todos tenemos heridas que sanar. Lo vivido en algunos momentos de nuestra vida, sobretodo en nuestra infancia pudieron haber dejado una huella negativa. Como adultos, parte de nuestra responsabilidad es sanarlas. En este artículo te hablaré de cómo lograrlo.

¿Qué representan nuestras heridas?
Las heridas del pasado son un lastre que afecta la manera como percibimos el mundo, las emociones y la gente. Por supuesto que estas heridas también influyen en cómo manejamos todas nuestras relaciones. También influye en si somos confiados, optimistas y muchas otras actitudes.
En muchos casos un evento antiguo representa un importante obstáculo para ser feliz en el ahora. Es como si estuviésemos incompletos y un pedacito de nosotros se quedó congelado en ese pasado, limitando nuestra capacidad de estar en el presente y de percibir adecuadamente lo que nos ocurre.

Sanar es una tarea que nos compete
Como parte de nuestra evolución y en esa búsqueda del bienestar debemos regresar a ese momento y rescatar ese pedacito. Para lograrlo, afortunadamente ahora existen muchas opciones, desde libros, talleres, programas de radio o TV y también ayuda personalizada.
El camino para lograr esa cura es personal y parte de tu tarea si te sientes identificada(o) con lo que cuento es personal. Es decir que eres tú quien debe sentir cuando, cómo y con quién hacerlo.
Es más, la vida misma te mostrará claramente el momento en que es preciso hacerlo porque en cada uno de nosotros reside una sabiduría que conoce lo que necesitamos.

Una conmovedora historia
Recientemente apareció una película que puede mostrarte lo particular que puede ser el camino de sanar tus heridas.
Se trata de un par de hermanos en la India y uno de ellos se pierde, es adoptado y llevado a otro país. Luego en su vida de adulta, empieza a recordar algunas cosas y siente el llamado a regresar a su tierra de origen a buscar a su familia. Aquí puedes ver el trailer y ojalá te interese y veas la película.

https://youtu.be/NZUx-4tXJPM

Esta experiencia es un claro ejemplo del proceso que significa sanar viejas heridas.

¿Cómo saber si tenemos una herida?
Aquellos eventos que vivimos y nos impactaron -positiva o negativamente- no sólo están alojados en nuestra memoria. También quedan grabados en nuestro cuerpo, como energía y emoción. Podemos darnos cuenta de ello cuando nuestras respuestas a alguna situación del presente son desproporcionadas.
Esto último es una buena clave para saber si estas en medio de una experiencia que tiene que ver con una antigua herida. Es decir, si te das cuenta que te ocurre alguna experiencia y la manera como reaccionas ante ella es tan fuerte que luego que ha pasado -y lo piensas- luce como loco, es momento de revisar tu pasado.
Otra forma de darte cuenta si tienes alguna herida que aún te pesa es si en varios momentos de tu vida has repetido la misma experiencia. Por ejemplo, si has tenido varias parejas y en cada caso estas personas han tenido al mismo tiempo otra relación. O tal vez cada trabajo en el que has estado finaliza con un despido sin razón aparente. Eso denota que no se trata de la otra persona, sino que algo en ti ha desarrollado un patrón que te lastima.

Tips para cuando hay heridas que sanar:
1.- Cuando te observes actuando desproporcionadamente, toma unos minutos contigo, respira profundo y cálmate, no te dejes arrastrar por la emoción. Intenta recordar cuándo fue la primera vez que tuviste esa misma sensación.
2.- Lee algunos libros de crecimiento personal o escucha audio-libros que tienen información para conocerte un poco más y revisar tu historia. También puedes hacer cursos que incluyan un trabajo de perdón.
3.- Si la situación es delicada o muy recurrente en tu vida, tal vez requieras un apoyo personalizado. Busca a un terapeuta con quien te sientas cómoda(o).
4.- Medita. Es una práctica que puede tomar unos 10 ó 15 minutos diarios, que es poco tiempo para los muchos beneficios que puedes obtener. En una meditación, esa parte sabia de ti puede comunicarse diciéndote cómo sanar.
Es importante saber que Dios nos ha dado esta maravillosa vida para amar, aprender, crecer, vivir y sobre todo disfrutarla. Cuando una experiencia distinta a esto trastoca nuestra existencia es cuando debemos asumir nuestra responsabilidad y sanar esa herida.

Nota: Para artículos de la misma autora abordando este y otros temas, también puedes visitar www.carlaacebeydesanchez.com

martes, 11 de septiembre de 2018

¿Dónde encuentro una pareja?

¿Qué haces cuando quieres tener una pareja? Son muchos los consejos que tus amigos con buenas intenciones pueden darte para lograr ese objetivo. Pero, tal vez estas personas no sean las más adecuadas para guiarte en ese proceso de estar en una relación amorosa. Algunos podrían decirte: usa el cabello así, ponte tal ropa o vamos a tal o cual discoteca o bar, que allí siempre hay gente para conocer. Te sugiero seas cuidadosa(o) pues con todo y sus buenos deseos, pueden llevarte a una nueva mala experiencia.

Si quieres nuevas posibilidades, aclárate.
Tal vez con este artículo tengas más preguntas que respuestas. Creo que son valiosas interrogantes que pueden ayudarte a encontrar la claridad que necesitas para crear algo bueno.
¿Quieres iniciar una relación amorosa? ¡Fantástico! ¿Sabes la clase de relación que quieres? Porque desde allí creo que tendrías que actuar para lograr ese objetivo. Lo primero que debes tener claro es si estás lista para tener una relación de compromiso o sólo quieres tener a alguien con quien compartir un rato. Si tu caso es el primero, es importante que tengas los ojos bien abiertos pues debes ser más exigente que si sólo quieres alguien para pasar el rato.
No obstante, el riesgo es que a veces dices que quieres alguien para un rato y resulta que luego te enamoras. Así las expectativas cambian y se enreda la cosa. Tal vez el candidato o candidata no tienen lo que se requiere para una relación seria. Otra cosa que ocurre es que a veces dices sólo quiero algo sin compromiso, pero en el fondo de tu corazón quieres una relación con todo. Entonces, se honesta(o) contigo y date el tiempo para saber qué es lo que realmente quieres. Este es el inicio, la concepción de esa relación y mientras más claridad y honestidad haya, pues mayores son los chances de que surja algo nuevo y maravilloso.

¿Es bueno buscar una pareja en una disco, bar o pub?
La respuesta es muy sencilla. Si te gusta la música, el alcohol y el baile, pues es el sitio perfecto para ti. Pero ¿qué pasa con aquellas personas que tienen otros intereses? ¿Qué tal si a ti lo que te gusta es el teatro o la naturaleza? Entonces ese no es el mejor sitio para encontrar a esa persona con gustos afines a los tuyos.
Si sabes bien como eres y la clase de relación que te hace bien, entonces es bueno que realices actividades acordes a ti. Por ejemplo, si tu gusto es la naturaleza, entra en un grupo de senderismo. O si tu pasión es la música, inscríbete en un grupo de canto. Las posibilidades son infinitas.

Atraer a una pareja en lugar de buscar pareja.
En mi opinión y por mi experiencia como terapeuta, creo que hay dos formas de crear una relación amorosa. Una de ellas es atrayendo a ese candidato o candidata y la otra es cuando buscas (en mi argot popular, es cuando vas de cacería).
Estás en la búsqueda cuando tu energía e intención está en encontrar a alguien. En ese caso, estás más centrada en la otra persona y en agradarle. Cuando estás buscando tratas de mostrar la mejor cara de ti y no toda(o) tú. Es la parte donde te pones seductora o galán sólo con la finalidad de que la otra persona te vea. No eres así, sólo crees que esa es tu versión más atractiva.
Por otra parte, atraer significa que tienes algo que hace que otros quieran estar contigo. Esto no sólo tiene que ver con la parte física, sino con todo lo que eres. Puedes atraer cuando te sientes cómoda en tu piel, feliz con quien eres. Deseas tener una relación amorosa pero no la necesitas. Esto ocurre porque tu vida tiene sentido para ti y por ti y no está suspendida esperando a que alguien venga a completarte. La felicidad verdadera, es un imán, créeme.

Si te sientes atractiva(o), te irá mejor.
Obviamente, la mejor opción es atraer a una pareja, pero para lograrlo tu autoestima debe estar fuerte. De hecho, te pregunto ¿Qué pasa por tu cabeza mientras lees este artículo? Si dices: ¿cómo estar clara en lo que me hace bien, si lo que necesito es que alguien me quiera? Hay trabajo de autoestima por hacer. Si crees que debes ser diferente de quien eres para atraer a alguien, ¿adivina qué? ¡Necesitas reconocer tu valía! (¡más trabajo pendiente!) Lo bueno es que puedes hacerlo, tú puedes cambiar hasta sentir el suficiente amor propio que te lleve a atraer a alguien maravilloso, ¡como tú!

Felices para siempre
En algunos otros artículos he dicho que ese cuento que nos vendieron de felices para siempre nos ha hecho mucho daño. No porque no crea en la posibilidad de ser felices en una relación de pareja larga. De hecho, eso es lo que experimento en mis 20 años de casada. Sin embargo, creo que ese dicho confunde porque creemos que lo importante es encontrar la pareja y que ese felices para siempre ocurrirá, sin más.
Nos olvidamos que la elección de la pareja es uno de los momentos más importantes y que luego hay aún bastante por hacer para construir algo bueno.
Entonces, si quieres tener un final feliz, es necesario un inicio consciente, con los ojos bien abiertos para mirar si la persona tiene los atributos que dan cierta garantía de que la relación puede ser exitosa.

Nota: Para estos y otros temas de la misma autora, también puedes visitarnos en:

lunes, 3 de septiembre de 2018

Detesto mi trabajo ¿qué hago?

Cuando no te gusta tu trabajo, la respuesta podría lucir obvia, hay que cambiar. Sin embargo en la práctica no siempre ocurre así. Los apegos, temores y pensamientos limitantes evitan que tomes la decisión que tu corazón pide. ¿Qué hacer entonces? Tal vez aquí encuentres algunas respuestas.

¿Qué es el trabajo para ti?
Hay muchas ideas negativas que nos han inculcado sobre trabajar. Recuerdo una muy antigua: el trabajo es tan malo que te pagan para que lo hagas. Así, muchas otras que pudieran haber influido en la forma como vemos el medio para ganarnos la vida. Este, se podría decir es un extremo, donde no se disfruta el trabajo y únicamente es una forma para subsistir. Asimismo, existen personas que trabajan con la idea de que es imposible prosperar si no he hace un sacrificio.
Pero también está la otra versión, donde el trabajo se percibe como un medio de realización personal, una oportunidad de usar esas habilidades que tenemos y que junto a los estudios o entrenamiento que pudiéramos haber tomado, nos sirvan para encontrar o un empleo o un negocio que nos dé la satisfacción de aportar y recibir una justa y gratificante remuneración por aquello que damos.
Hay también otra forma de verlo que tal vez pudiera ser el otro extremo, algo en lo que creo profundamente. Creo que Dios hizo el mundo maravilloso y Ella/Él es como un director de orquesta. Entonces puso dones en cada uno de nosotros, con aquello que era necesario en la tierra. Así, al usar nuestros talentos, estamos cumpliendo el contrato que nuestra alma hizo con Dios, entregando Su amor a través de nosotros en una forma de servicio. Además, el usar esos dones nos hace sentir muy felices y nos da un sentido de propósito. Se siente tan bien haciendo esta tarea, que podríamos ejecutarla sin cobrar. Desde mi punto de vista, trabajar de esta forma es lo ideal. Ahora, el desafío es encontrar una forma de usar esos talentos, en una propuesta que pueda ser remunerada.

¿Se puede vivir de una pasión?
Si crees que cada uno de nosotros tiene una misión de vida y estás en la búsqueda de saber cual es la tuya, te doy dos pistas. La primera es que tienes un talento innato para ella. Eso no significa que no tengas que esforzarte para desarrollar maestría en el oficio, pero sí que te es naturalmente fácil. La segunda es que te apasiona hacer esa tarea. Así, puedes pasar horas y horas dedicada(o) a esa labor y se te pasa volando.
Hay muchos ejemplos que podemos usar para darnos cuenta de cómo la gente vive aquello que les apasiona: músicos, deportistas, chefs, etc.
Confucio sabiamente dijo: Elige un trabajo que te apasione y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida. Esta frase me encanta y puedo dar fe de que se puede vivir así, esa es mi experiencia.

¿Cómo encontrar ese trabajo que te apasiona?
Creo que todo inicia con el autoconocimiento. Saber lo que te gusta de ti, los talentos que tienes. Luego viene esa parte creativa de buscar una forma de producir dinero con tus dones. Ese es un proceso, que puede tomarte un tiempo, pero te aseguro que valdrá cada hora que dediques a crear esa forma de vida.
Si ahora no te complace lo que haces, no significa que debes salir corriendo a renunciar a tu empleo o cerrar tu negocio. Pero si puedes hacer un giro, revisar de a poco tu situación laboral y tomar las previsiones para que paso a paso hagas un cambio en dirección de ese trabajo ideal.

El temor de un cambio.
Puede ser que creas que eso de amar tu trabajo, disfrutarlo y ganar  buen dinero por esto es demasiado bueno, pero créeme que es posible.
Sin embargo, para llegar a ese lugar, vas a tener que lidiar con el miedo que puedes sentir al hacer ese cambio. A veces puedes sentir que es como un salto al vacío. En efecto da miedo, porque estas saliendo de lo conocido. Pero si tu corazón te dice que ese es el camino, con todo y tu miedo, ¡hazlo!
Puedes minimizar ese temor usando tu parte racional y tomando algunas previsiones. Por ejemplo, cuando decidí retirarme de la empresa privada, 6 meses antes empecé a hacer un fondo para que si en los primeros 6 meses de mi emprendimiento no podía producir nada, tuviera los recursos para mantenerme. No fue necesario usarlo, tuve éxito inmediatamente.
También vas a tener que lidiar con tus viejas ideas limitantes en cuanto al trabajo, a la riqueza, a la forma de ganar dinero. ¡Todo eso lo puedes cambiar!
Finalmente, creo que cuando estas haciendo el trabajo de Dios (que es cumplir tu propósito) esa Inteligencia Infinita es ni más ni menos que tu socio(a). Así que atrévete y confía.

Nota: Para artículo sobre este y otros temas de la misma autora, también puedes visitar www.carlaacebeydesanchez.com

miércoles, 29 de agosto de 2018

El lugar con el que soñamos

…quiero compartir con ustedes esta historia…
“En un pequeño pueblo de pescadores, un turista le hizo un cumplido a uno de ellos, por la belleza y la calidad del pescado que le vendió.  Le preguntó: ‘¿Cuánto tiempo le tomó pescarlo?’.
‘No mucho’, le respondió el pescador.
Entonces, le dijo el turista: ‘¿por qué no se quedó más tiempo para que pudiera pescar muchos más?’
El pescador le explicó que esa pequeña pesca le alcanzaba para cubrir sus necesidades y las de su familia.
El hombre le preguntó de nuevo: ‘¿Pero, qué hace durante el resto del tiempo que le queda libre?’
‘Me levanto más tarde, juego con mis hijos, tomo una siesta con mi esposa. Y en las tardes, voy al pueblo y me reúno con mis amigos, nos tomamos algo, conversamos, toco la guitarra y cantamos algunas canciones…’.
El turista le interrumpió para decirle: ‘Yo tengo una maestría de una universidad muy prestigiosa en negocios, y puedo ayudarle a ser más productivo’.
Usted debería comenzar a pasar más tiempo pescando cada día. Y así podría vender el excedente de la pesca para hacer más dinero. Con ese recurso podría comprarse un bote más grande’.
‘¿Y después qué?’, le preguntó el pescador.
‘Con el dinero extra que ganaría con un bote más grande, podría comprar un segundo bote y hasta un tercero, inclusive podría llegar a tener una flota pesquera.  En lugar de venderle usted mismo el pescado a la gente que se acerca a la orilla, podría negociar directamente con una planta procesadora de pescado, o tal vez abrir su propia planta. Así, podría dejar ese pequeño lugar y moverse a una ciudad más grande. Y desde ahí, poder manejar una empresa multinacional’.
‘¿Cuánto tiempo cree que me tomaría hacer algo como eso?’, le preguntó el pescador.
‘Como veinte o veinticinco años,’, le respondió el hombre.
‘Y después de lograrlo que haría?’, le replicó el pesador.
‘¿Después de todo eso? Bueno mi amigo, ese es el momento en que todo se vuelve más interesante –le contestó el hombre mientras le sonreía. Cuando su negocio realmente se vuelva grande, puede comenzar a vender acciones y hacer millones’.
‘¿Millones?, ¿de verdad? ¿y después de eso?’ le preguntó el pescador.
‘Después de todo esto, estará en capacidad de retirarse, para vivir en un pequeño pueblo a la orilla del mar, levantarse tarde, jugar con sus hijos, pescar algunos peces, tomar de vez en cuando la siesta con su esposa, pasar  algunas tardes con sus amigos, para disfrutar de su amistad’“.
La gran moraleja de esta historia es que, tal vez, deberíamos detenernos y reflexionar acerca del rumbo y la velocidad que le estamos dando a nuestra vida, porque quizás ya estemos en el lugar con el que tanto soñamos…
Maytte Sepúlveda. Comunicadora Social. @holamaytte

viernes, 24 de agosto de 2018

Sácale jugo a tus vacaciones

En esta época en muchos lugares hay vacaciones escolares y de estación. Por tanto, quienes somos padres hacemos milagros para distraer a nuestros hijos en su receso y también, tomamos las nuestras. Si bien el sitio que escogemos para el descanso depende en gran medida del presupuesto disponible, la riqueza de la experiencia de esos días son nuestra entera responsabilidad. Así que aprovecha al máximo este tiempo que dispones. Aquí te doy algunas recomendaciones.

Romper con la rutina es una forma de aprovechar las vacaciones.
Hay un conocido dicho que afirma que los seres humanos somos “animales de costumbre”. Podemos apreciarlo incluso en las vacaciones pues aun cuando es un tiempo de salir de la rutina, tendemos a repetir lo que ya hemos hecho, viajando a sitios ya conocidos, hospedándonos en lugares donde hemos estado, convirtiendo así las vacaciones en otra forma de rutina. Ciertamente, podríamos justificar que nuestra situación financiera limita la clase de vacaciones que podemos disfrutar y por ejemplo vamos a algún sitio donde tenemos familiares con los cuales quedarnos, etc. Pero incluso bajo estas circunstancias, está el reto de enriquecer la vivencia tanto como sea posible y aprovecharla no sólo para descansar y relajarnos, sino también para crecer, nutrirnos y expandir nuestros límites.
Usa tus vacaciones para ir más allá de tu zona de confort (de lo conocido). Si estás en un sitio que has visitado antes, trata de verlo con nuevos ojos. Descubre un parque, un lugar que no habías visitado, habla con los lugareños, indaga un poco sobre su forma de ver la vida, prueba una comida distinta. Son muchas las enriquecedoras experiencias que puedes tener si abres tus sentidos para apreciar lo que ocurre a tu alrededor.

Ser creativo en caso de unas vacaciones en casa o con un presupuesto reducido.
Hay situaciones económicas que podríamos pensar impiden que disfrutemos las vacaciones. A veces el presupuesto no permite viajes. Tal vez en esos casos es cuanto más creativos debemos ser. Bajo esta circunstancia, te invito a que te enfoques en que lo que mejor puedes ofrecer a tu familia, es tu presencia. Si te sientes frustrado(a) porque te hubiese gustado ir a algún lugar al que ahora no puedes visitar, sólo pierdes ese preciado tiempo del que dispones. Acepta la situación y busca darle la vuelta sacándole el jugo a esos días de descanso.
Aprovecha la naturaleza que en muchos casos es gratuita y puedes disfrutar de ella sin límites. Quédate observando paisajes hermosos y llénate de esa grandeza. En mi caso, me encanta ver el mar, hay tanta abundancia allí. También adoro la montaña. Estar en silencio oyendo toda la vida que se esconde en ese paisaje, es uno de mis mayores disfrutes. También te aconsejo que tomes consciencia de tus emociones mientras estás apreciando todo eso. Tal vez ese tiempo te permita entrar un poco más dentro de ti y que conozcas ese ser que ves al espejo todas las mañanas, pero del cual te has desconectado.
Finalmente, tu casa puede ser un lugar maravilloso para vacacionar si esa es la única opción. Todo depende de tu creatividad. Cambiar de cuartos o de camas, hacer picnics en la sala, son sólo algunas ideas. Que los niños cocinen un día con una receta y la supervisión de mamá. Hacer una obra de teatro o coreografía con los integrantes de la familia. Las posibilidades son infinitas siempre y cuando aceptes tu realidad y aproveches lo verdaderamente importante, que están juntos y pueden disfrutar.

Compartir, el mayor regalo del asueto.
Aprovecha estos días para compartir más con tus compañeros de viaje o de vacaciones. Si estas con tus hijos crea oportunidades para hacer cosas en familia. Por ejemplo, inventa juegos, carreras, alguna actividad que los involucre a todos y les permita unirse más y divertirse. Prueba incluso practicar algún deporte, aunque tengas miedo, seguro aprenderás algo de ello. Permite que la risa sea parte de ese compartir. Bien sea con chistes, mímicas o cualquier tontería, ¡ríe hasta que te duela el estómago! Verás lo bien que se sienten y cuanto aumenta la felicidad.
Además, toma un poco de tiempo para estar contigo. Comparte con el ser más importante de tu vida: ¡tú! Regálate un masaje, una buena lectura o unos minutos de silencio. En el descanso de las vacaciones puedes reencontrarte y revisar cuán satisfecha(o) te sientes de tu vida. Tal vez en medio de ese tiempo quieras hacer algún compromiso para cambiar algo de ti que no te da bienestar.
En definitiva, las vacaciones pueden ser también crecimiento y expansión. Así que, vamos: Aprovecha este descanso disfrutando y viviendo a manos llenas. Al final de esos merecidos días, seguro te sentirás revitalizada(o), con la sensación de haberte enriquecido, tal vez con una nueva visión de ti, de la vida. Entonces quien regresa del asueto, será una versión mejorada de quien originalmente las tomó. ¡Eso deseo para ti!

Nota: para artículos sobre estos y otros temas, también puedes visitar www.carlaacebeydesanchez.com

miércoles, 15 de agosto de 2018

¿Te dominan tus emociones?

Si sientes que de alguna forma eres esclavo de tus emociones, este artículo es para ti. Aquí aprenderás sobre la conocida inteligencia emocional, con la cual puedes manejar las diversas experiencias de tu vida y salir airoso aunque estés expuesto a desafíos.

Un ejemplo que te puede ser familiar.
Llegas a casa luego de un largo día, quieres darte un baño, estar en paz y descansar. De la nada, surge una conversación con tu pareja y no están de acuerdo. Sientes mucha rabia, se dejan llevar por el calor de los argumentos y terminan en una gran discusión. Además del cansancio, le agregas la frustración y la tristeza porque se dijeron palabras hirientes, que incluso tal vez ni sentían. Hasta podrías tener dolor de cabeza.

Variedad de emociones.
Como seres humanos, tenemos la fortuna de sentir una gran gama de emociones. El amor, la alegría, la esperanza, la certeza, el entusiasmo, todas se sienten bien en el cuerpo, son aquellas conocidas como de alta vibración. Además están: el miedo, la rabia, la envidia, la tristeza, la nostalgia, que se sienten incómodas en el cuerpo y que tienen una vibración más baja.
Por otra parte, nuestra energía -que viene de las emociones- es la que convoca o atrae determinado tipo de personas y experiencias. Así, si estoy sintiendo tristeza o rabia mayoritariamente, energéticamente estaré llamando situaciones que me hagan experimentar la misma emoción aunque cambien actores o escenarios.
¿Qué hacer para salir de ese círculo vicioso? Hacerte cargo de lo que sientes. ¿Cómo? Desarrollando inteligencia emocional. Esto último, no significa que controles las emociones y las suprimas o las ignores. Cuando haces eso, puedes enfermarte, o puede salir todo lo guardado como un volcán en el momento menos adecuado y con la persona menos indicada. Tampoco significa que dejes que ellas te dominen y salgan a su antojo cuando lleguen a ti. Si sientes rabia, no tienes por qué actuarla, gritando o insultando a la persona que crees que te ha hecho sentir eso.

Tu emociones son tuyas.
Lo que sientes es tuyo. Puede ser que te han hecho creer desde hace mucho tiempo que otros son los que hacen que te sientas de determinada manera. Desde niños nuestros padres nos decían, no me hagas molestar. Era su forma de verlo, no la verdad.
Así que si algo te entristece, da rabia o produce envidia, eso te pertenece. De igual forma, cuando sientes amor, alegría o esperanza. Aunque vengan como resultado de una experiencia, eso que sientes te pertenece.
Te doy un ejemplo: Hace unos días mi sobrina encontró un perrito en la calle, le gustó tanto, que lo quería acariciar. Al rato llegó mi suegra y ella se alejó de la mascota. Aunque era un perrito con dueño, ella decía que el animalito estaba acostado en la acera y olía mal. Esto se llama percepción. Cada persona en base a experiencias previas y sistema de creencias, desarrolla su percepción con respecto a personas y situaciones. En este caso, el mismo perrito producía ternura en una y asco en otra. Esas emociones le pertenecen tanto a mi sobrina como a mi suegra, la mascota es sólo el sujeto que hace que ellas conecten con esas emociones.
Empoderarse es una palabra que uso mucho, en la que creo y por la que trabajo. Cuando te haces dueño de tus emociones y reconoces que son tuyas y no dependen de otras personas, te empoderas. El regalo de este hecho es que tu bienestar se vuelve un asunto absolutamente tuyo. Ya no estás a la espera de que determinada actúe como tú crees que deba hacerlo.

Para manejar tus emociones.
Regresando al ejemplo al principio del artículo, imagina que sientes rabia. Dices así no puedo seguir hablando y te vas a un lugar donde estés contigo, respiras profundo, varias veces. Reconoces lo que está pasando en ti, incluso lo verbalizas diciendo, por ejemplo: tengo mucha rabia, la siento en mi cara.  Deja que la emoción esté en ti, aunque sea incómoda, sin hacer nada más que permitir que ocurra y respirar profundo. Al cabo de unos minutos, esta emoción poco a poco va a reducir su intensidad y luego va a desaparecer.
Otra opción, puede ser respirar profundo mientras tienes consciencia de la rabia que hay en ti. Tomas un cojín, lo pones en tu cara y gritas en esa almohada tan fuerte como puedas. Imaginas que toda la rabia sale de ti con ese grito.
Siempre digo que la maestría en cualquier cosa se logra practicando una y otra vez. Entonces, no te harás maestra(o) de tus emociones de la noche a la mañana, pero si sigues practicando, llegará un momento donde las sientes con menos intensidad, menos frecuencia y aun sintiéndolas no dañarás ni tus relaciones, ni tu cuerpo actuando esos sentimientos.

Nota: Para otros artículos de estos y otros temas de la misma autora, también puedes visitar www.carlaacebeydesanchez.com